Recuerdan a víctimas de pistolero que atacó gimnasio

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Por JOE MANDAK

GREEN TREE, Pensilvania, EE.UU. —Antes de matar a tres mujeres y herir a nueve más en el salón de aeróbicos de un gimnasio cerca de Pittsburgh, el pistolero se detuvo a apagar las luces.

Eso mostró su cobardía, dijo el sábado el sacerdote a cargo del funeral de una de las víctimas, Elizabeth «Betsy» Gannon.

«Porque de eso es de lo que se trata el mal: la cobardía. El mal no puede funcionar de ninguna otra manera más que en la oscuridad», dijo el sacerdote Francis Murhammer a unas 200 personas en la iglesia de Santa Margarita de Escocia en el suburbio de Green Tree, al sur de Pittsburgh.

El atacante, George Sodini, era un hombre solitario y amargado que no tenía suerte con las mujeres. El martes mató a balazos a Gannon, Heidi Overmier y Jody Billingsley para luego suicidarse.

El funeral de Overmier también fue el sábado, en la Primera Iglesia Metodista Unida de Bridgeville, a menos de dos kilómetros del gimnasio L.A. Fitness Center donde ocurrió el tiroteo.

La pastora de Overmier, Josephine Whitely Fields, dijo que su vida «fue terminada de repente por un insensato acto de violencia y cada uno de nosotros sentimos el dolor y la tristeza de su partida».

Overmier, de 46 años, era una madre soltera que cuidaba de su hijo de 15 años, Ian, trabajaba como vendedora para un parque de diversiones y cada año escribía y dirigía una obra de teatro de Navidad para los niños de su iglesia, para la cual también hacía el vestuario.

Era «una mujer cristiana devota que dejó huellas de amor en nuestros corazones que estarán con nosotros hasta que muramos», dijo su pastora.

Gannon, de 49 años, estaba divorciada y no tenía hijos. Trabajaba como técnica de rayos X en un hospital de Pittsburgh y pasaba su tiempo libre con sus sobrinos y con su perro labrador.

«Betsy era un hermoso y cálido rayo de sol para todos los que conocía», dijo Linda O’Brian, compañera de escuela primaria y amiga de toda la vida de Gannon.

El velatorio de Billingsley, de 37 años, estaba previsto para el domingo en una funeraria de los suburbios y luego habría otro el martes en Franklin, en el noroeste del estado, donde creció y fue a la escuela.

Dos de las cuatro personas heridas que habían sido internadas fueron dadas de alta el sábado. Mary Primis, la profesora de aeróbicos embarazada de 26 años, seguía internada aunque en buenas condiciones. Otro paciente estaba grave pero estable en un hospital de la zona.

Agencia AP.