Presuntos terroristas en New York eran ex convictos

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Por MICHAEL HILL y JIM FITZGERALD

NEWBURGH, Nueva York (AP) — Los cuatro hombres acusados de intentar atacar con explosivos varias sinagogas en la ciudad de Nueva York y derribar aviones de la fuerza aérea con misiles, son ex convictos, revelaron el viernes las autoridades.

Uno de ellos es un carterista que pasó un día en 2002 robando bolsos de mujer y disparando a personas con una pistola de aire comprimido desde una camioneta. Su propio abogado lo calificó de persona «con escasa capacidad intelectual».

Tres de ellos han sido condenados por posesión de drogas, y uno, por vender narcóticos cerca de una escuela. Y el hombre que la fiscalía considera instigador del complot, dijo que fumó marihuana el día que planificó la destrucción de los templos judíos.

James Cromitie, de 55 años; David Williams, de 28; Onta Williams, de 32, y Laguerre Payen, todos de Newburgh, fueron acusados el jueves de asociación delictuosa para usar armas de destrucción masiva en Estados Unidos y para adquirir y utilizar misiles antiaéreos, dijo la fiscalía federal.

Todos los sospechosos, exceptuando Payen, fueron presentados el jueves ante una corte federal en White Plains.

Los abogados de los demandados, todos ciudadanos estadounidenses, no pidieron su libertad bajo fianza.

En argumentos oponiéndose a la fianza, el vicefiscal federal Eric Snyder le dijo al juez que «es difícil imaginar un plan más escalofriante» y describió a los hombres como «extremadamente violentos».

Estaban «decepcionados… de que el mejor blanco (las Torres Gemelas del Centro Mundial de Comercio) ya hubiera sido atacado», dijo, y agregó que los hombres estaban «ansiosos de matar judíos». También indicó que Cromitie quería ver su obra destructora en la televisión y poder decir: «Yo soy el que hice eso».

En una conferencia de prensa realizada la madrugada del jueves frente a una sinagoga del barrio neoyorquino del Bronx, el comisionado Raymond Kelly indicó que uno de los detenidos llegó a comentar que «si mueren judíos en este ataque … mejor que mejor».

De acuerdo a los fiscales, los hombres compraron cámaras en Wal-Mart para fotografiar sus objetivos y tuvieron que llamar a varios contactos para obtener armas de fuego.

Pero, si en ocasiones parecen simples aficionados, los hombres eran seres peligrosos que odiaban a los judíos y a Estados Unidos. Y se las arreglaron para conseguir lo que pensaban eran explosivos letales y un sistema de misiles tierra-aire, sólo para descubrir luego que se trataba de dispositivos inertes, cortesía del FBI, que los atrapó en una «sting operation», o emboscada.

Un grupo de líderes religiosos, entre ellos rabinos, sacerdotes y un imán, se reunirán el viernes en una de las sinagogas escogidas para el complot, el Centro Judío Riverdale, en el condado de El Bronx, para agradecer a las autoridades. El rabino Bob Kaplan, del Consejo de Relaciones de la Comunidad Judía de Nueva York, dijo que los líderes religiosos también proyectan «permanecer juntos contra el odio venenoso».

Los sospechosos fueron detenidos el miércoles por la noche, poco después de colocar una carga explosiva falsa de 17 kilos (37 libras) en el baúl de un automóvil estacionado frente a la sinagoga Riverdale, y otras dos cargas falsas en el asiento trasero de otro vehículo dejado frente al Centro Judío, a unas pocas cuadras de distancia, agregaron las autoridades.

La policía bloqueó su fuga con la ayuda de un tractocamión de 18 ruedas, tras lo cual los agentes rompieron los vidrios oscurecidos de su camioneta deportiva y procedieron a su detención.

Las autoridades indicaron que los hombres también tenían pensado derribar un avión militar.