Padre de militar cautivo llega a Bogotá con cruz en su espalda

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BOGOTA — Gustavo Moncayo, cuyo hijo militar lleva casi 12 años secuestrado por la guerrilla, arribó el sábado al centro de Bogotá con una cruz de madera en su espalda para llamar la atención y exigirle al gobierno que facilite los medios a fin de que el retenido pueda ser liberado por las FARC.

El caminante se apareció en la Plaza de Bolívar junto a un pequeño grupo de personas que lo acompañó en su última jornada, de unos 15 kilómetros. Lucía agotado, pero siempre en su cara se notó una leve sonrisa.

«Busco reclamar un derecho y es que el gobierno autorice a la senadora Piedad Córdoba para que se logre la liberación de las tres personas que las FARC han anunciado», explicó Moncayo, de 58 años, en diálogo telefónico.

Tras su ingreso a la Plaza de Bolívar, Moncayo habló con un grupo de periodistas.

«Ahora el problema no es de la guerrilla sino del gobierno», dijo.

«Esto es inhumano. Si supieran el dolor que esto les causa a mi esposa y a mis hijas…», enfatizó.

Moncayo expresó que uno de los objetivos de esta nueva caminata «es que el mundo entero sepa del sacrificio de un padre por la libertad» de su hijo. «Ojalá el presidente (Alvaro Uribe) escuche ese clamor».

El caminante manifestó que si esta semana el gobierno no autoriza a la senadora Córdoba para que vaya hasta la selva a recoger a su hijo y a dos militares más, «pediré que en uno de los países vecinos se cree una zona internacional de paz… para que reciba a estas tres personas».

Moncayo inició el lunes en el municipio de Melgar, departamento de Tolima y a unos 98 kilómetros de Bogotá, una caminata llevando consigo una cruz elaborada con dos delgados palos de «guadua» o bambú, de poco más de metro y medio de alto.

Los tres uniformados a quienes las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) dejarían libres son, según Moncayo, su hijo Pablo Emilio y los también militares José Libio Martínez y José Daniel Calvo.

Martínez y Moncayo fueron secuestrados el 21 de diciembre de 1997 en un puesto de comunicaciones del ejército en una montaña del suroeste de Colombia. Calvo, en tanto, fue hecho cautivo por las FARC en abril pasado en zona rural del municipio de Vista Hermosa, departamento de Meta, y a 180 kilómetros al sur de Bogotá.

Gustavo Moncayo recordó que las FARC anunciaron en abril pasado que entregarían unilateralmente a su hijo, hoy de 31 años, a una comisión integrada por él, la opositora Córdoba y delegados del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

Pero el gobierno de Uribe ha dicho que la gestión del CICR es suficiente para la liberación de secuestrados.

«El comisionado de paz (Frank Pearl) textualmente me dijo que ellos no aceptan la liberación ni de uno ni de dos ni de tres (miembros de la fuerza pública secuestrados) porque sería un dolor muy grande para las otras familias, y que el gobierno no se va a prestar para el juego de la guerrilla», explicó Moncayo.

Incluido el cabo Pablo Emilio Moncayo, las FARC tendrían en su poder a 24 militares y policías.

Otras liberaciones hechas por las FARC a comienzos del 2008 y de este año han demorado unas pocas semanas en concretarse y han estado encabezadas por la senadora Córdoba, que es quien obtiene de los guerrilleros, y de forma confidencial, las coordenadas del sitio donde se produce la entrega.

Desde el anuncio insurgente han pasado semanas y meses sin que se conozca de gestiones para obtener las coordenadas o acuerdos con el CICR que, generalmente, es el que dispone personal y sus insignias para los helicópteros que transportan a la legisladora Córdoba y a los liberados.

«Llegué (a Bogotá) con un poco de dolencia en los pies», comentó Moncayo, un profesor de liceo en la asignatura de ciencias sociales y quien se hizo conocido en el país por marchar en el 2007 por toda Colombia llevando una cadena metálica atada a sus muñecas y cuello para representar el cautiverio de su hijo.

«No me voy a crucificar. Lo de la cruz a mis espaldas es simbólico», advirtió Gustavo Moncayo.