Obama se juega en un tema controversial, el racismo

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Por JESSE WASHINGTON

En su primer pronunciamiento como presidente sobre el delicado tema del racismo, Barack Obama dejó de lado al argumento de que el país estaba ganando la batalla contra la discriminación y apoyó abiertamente al académico de raza negra Henry Louis Gates Jr. tras su arresto en su casa realizado por un policía blanco.

Al decir que el sargento de la policía de Boston había actuado de una forma «estúpida» cuando detuvo a Gates pese a haber comprobado que estaba en su casa, Obama echó leña al fuego. Si bien atenuó un poco su comentario al día siguiente, no se desdijo y dejó en claro que la detención de Gates, quien es profesor de Harvard, fue algo «sin sentido».

Durante años Obama evitó pisar ese campo minado que es el tema del racismo. ¿Qué lo llevó a hacer semejante pronunciamiento? ¿Fue porque Gates es amigo suyo, colega de Harvard? ¿O tal vez porque le da gran importancia al tema de la discriminación en base al color de una persona?

¿Será que al ver el trato que recibió un individuo negro en su propia casa de parte de un policía blanco perdió un poco el aplomo que lo caracteriza?

«Creo que fue una respuesta emocional, una reacción visceral», expresó Mary Frances Berry, profesora de historia en la Universidad de Pensilvania y ex directora de la Comisión Nacional de Derechos Civiles.

«En cierto sentido, es un momento clave», opinó Berry. «Es la primera vez que se moja los pies, que hace un pronunciamiento claro en torno al tema racial».

El periodista Ellis Cose, autor de «The Rage of a Privileged Class» (La furia de una clase privilegiada), sobre los resentimientos que albergan los negros exitosos, hizo notar que en el Senado de Illinois Obama había auspiciado proyectos de ley que combaten la discriminación racial derivada del aspecto de una persona.

«Este es un tema sobre el que tiene firmes convicciones, que la mayoría de los negros de cierta edad han experimentado en Estados Unidos», dijo Cose. «Creo que estaba realmente indignado».

De entrada, la afirmación de Gates de que recibió un trato especial por su condición de negro pareció un caso del pasado, de una época en la que el color de la piel funcionaba como un detonante y la mayoría de los presidentes no se metían.

Gates, profesor de historia de Harvard y prominente intelectual, regresaba de un viaje a China y tuvo que abrir la puerta de su casa por la fuerza porque se había trabado. Una mujer blanca que trabaja en las inmediaciones llamó a la policía para denunciar un posible intento de robo. El sargento James Crowley fue enviado al lugar. Encontró a Gates adentro de la vivienda y le pidió una identificación.

Gates dice que Crowley lo trató descortésmente y se negó a darle su número de placa. El académico fue acusado de alteración del orden y estuvo arrestado varias horas. Los cargos fueron retirados.

Al final de una conferencia de prensa que ofreció el miércoles, se le preguntó a Obama sobre el incidente. El mandatario dijo que no estaba al tanto de los detalles, pero acto seguido tiró su bomba.

«Creo que es justo decir, primero, que cualquiera de nosotros se sentiría molesto» en esa situación, expresó. «Segundo, que la policía de Cambridge actuó de una forma estúpida al arrestar a alguien que había demostrado que estaba en su propia casa. Tercero, que hay una larga historia en este país de afroamericanos y latinos que son detenidos en un porcentaje desproporcionado por la policía; eso es un hecho».

Entrevisitado por la cadena ABC el jueves, Obama dijo que le sorprendió el revuelo que causaron sus comentarios. Agregó que tenía entendido que el sargento Crowley era «un agente sobresaliente», pero no se retractó.

«Mi sospecha es que el policía y el señor Gates se dijeron algunas cosas, y que ambos debieron haberse calmado sin que esto llegase a mayores», declaró.

Para muchos negros, el humillante trato discriminatorio a que fueron sometidos en el pasado hace que resulte difícil mantener la calma.

En su libro «The Audacity of Hope» (La audacia de la esperanza), Obama dice que él personalmente sintió esa discriminación: «Guardias que me siguen en una tienda, parejas blancas que me dan las llaves de sus autos (para que los vaya a buscar) si estoy parado frente a un restaurante, esperando que me traigan mi auto; patrulleros que me detienen y me interrogan sin razón aparente. Sé lo que es que la gente me diga que no puedo hacer algo por el color de mi piel. Y conozco el sabor amargo de la furia contenida».

Benjamin Todd Jealous, presidente de la Asociación Nacional para el Avance de las Personas de Raza Negra (NAACP), dijo que la discriminación por el aspecto de una persona «es como un rayo, una forma de humillación que surge de la nada… que humilla al hombre negro frente a sus hijos, en sus casas, en sus negocios».

Obama se ha esforzado por no herir sensibilidades, pero su comentario irritó a la mayoría de los agentes policiales del país.

El comentarista radial conservador Mike Gallagher dijo que había sido un pronunciamiento «asombroso».

«Se presentaba como alguien que quería superar las divisiones raciales del pasado, alguien que fomenta la unidad», expresó Gallagher. «(Pero) Sospecho que la identidad racial es para el presidente Obama un tema mucho más importante de lo que daba a entender».

Agencia AP.

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