Obama regresa a una lucha cada vez más intensa

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Por CHARLES BABINGTON

L’AQUILA, Italia — Los problemas de Barack Obama en Washington no sólo no han quedado atrás durante su actual gira por Europa y Africa sino que, por el contrario, están más presentes que nunca.

El presidente regresa a Washington este fin de semana con la promesa de seguir promoviendo su iniciativa para reformar el sistema del sistema de salud que ha enfrentado obstáculos en las dos cámaras del Congreso, donde los legisladores discuten qué debería incluir y cómo financiarlo.

También promueve un proyecto de reforma de la política energética ante el Senado, cuyos miembros presumiblemente no se habrán visto alentados por las modestas concesiones que obtuvo acerca del cambio climático de las naciones en rápido crecimiento económico.

Y, como Obama admitió el viernes en una conferencia de prensa después de la cumbre del G-8 cerca de Roma, la recesión mundial sigue provocando necesidades sociales en Estados Unidos y otros países a la vez que dificulta a los gobiernos recaudar los fondos para hacerles frente.

Obama, quien el sábado regresará a su país desde Ghana, pasó la semana trabajando en el control de armas, el calentamiento global y otros asuntos espinosos con una vertiginosa sucesión de líderes de casi 40 países. Pero no hay nada «más difícil de lidiar» que el Congreso, dijo a la prensa con una sonrisa.

Estas palabras podrían haber representado una reverencia ante los legisladores que controlan el destino de sus principales prioridades nacionales. Pero a la vez subrayan los desafíos que se han hecho aun más apremiantes en los pocos días en que estuvo en el exterior.

Esto se evidencia en sus esfuerzos por modificar el sistema de seguro médico para que abarque prácticamente a todos los ciudadanos, dinamice los tratamientos médicos, reduzca los costos y dé a la gente más opciones de seguro médico.

«Es mi mayor prioridad legislativa para el mes próximo», dijo el presidente.

Pero las cosas no han andado bien últimamente. Los demócratas conservadores en la Cámara de Representantes demandan cambios significativos antes de apoyar la legislación. Quieren más reducciones de costos y un mayor énfasis en el cuidado de la salud en el sector rural, y sus demandas forzaron a la cámara baja a demorar su decisión.

En el Senado, mientras tanto, un posible acuerdo bipartidista se frustró esta semana cuando el líder de la mayoría en el Senado, Harry Reid, manifestó disgusto con su pedido de un nuevo impuesto a los beneficios de salud subsidiados por los empleadores.

Con las dudas de que se pueda llegar a un acuerdo a principios de agosto, Obama dijo el viernes: «Nunca creo que algo deba ser a todo o nada. Pero realmente deseo conseguirlo antes del receso de agosto» del Congreso.

Obama indicó que seguirá promoviendo su plan ante los ciudadanos para que demanden la acción del Congreso.

«Mi principal tarea es explicar al pueblo estadounidense por qué esto es tan importante e infundirle confianza de que podemos hacerlo mejor que lo que estamos haciendo ahora», afirmó. «Estamos más cerca de esta reforma significativa que en cualquier momento en la historia reciente».

Pero asimismo anticipó «duras negociaciones en los próximos días y semanas».

Agencia AP