Obama elogia a Sotomayor en ceremonia con legisladores hispanos

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Por PHILIP ELLIOTT

WASHINGTON — El presidente Barack Obama, quien trata de apaciguar a sus críticos y de conservar el apoyo de sus aliados en su prioridad en política interna, dijo el miércoles, en un encuentro con políticos y celebridades hispanas que nadie que se encuentre ilegalmente en Estados Unidos recibirá beneficios bajo el programa de reforma de salud.

Durante la cena de gala del Instituto del Caucus Hispano del Congreso, el mandatario prometió también medidas sobre inmigración, aunque no reveló cuándo las propondrá. En un encuentro al que asistieron Jennifer López y Marc Anthony, Obama recordó también a la asamblea de legisladores hispanos que fue el propio presidente quien nominó exitosamente a Sonia Sotomayor, de ascendencia puertorriqueña, para que se convirtiera en la primera hispana en llegar a la Corte Suprema.

«Nuestra propia realeza, alguien de quien estamos extraordinariamente orgullosos, alguien a quien yo he llegado a adorar y que es alguien que nos enorgullecerá por muchos, muchos años, porque su gestión no tiene límites, es la jueza más nueva de la Corte Suprema, Sonia Sotomayor», dijo Obama, mientras el público aplaudía de pie a Sotomayor, quien asistió a la cena.

El mandatario dijo que el momento de más orgullo en su presidencia ha sido cuando Sotomayor asumió el cargo.

«Cuando ella levantaba la mano derecha para rendir el juramento, nuestra nación dio un paso más hacia cumplir plenamente los ideales que la corte buscó defender con su fundación. Y en todo Estados Unidos, la mirada de millones de niños está puesta ahora más alto; sus sueños son un poco más altos. Eso nos beneficia a todos».

Pero en el mensaje de Obama también estuvo implícita una petición de paciencia.

En un discurso que fue en parte impulsor de su agenda y en otra un recordatorio a un grupo clave de votantes, Obama prometió en el salón repleto que ayudará a la comunidad hispana y a la nación más ampliamente. Señaló los problemas que enfrentan los hispanos de todas las comunidades, desde las escuelas deterioradas hasta la economía devastada.

«Todos somos americanos», dijo Obama en español, antes de repetir la frase en inglés.

El presidente, que es él mismo descendiente de un inmigrante, desafió a los asistentes a trabajar con él para cumplir las promesas de campaña, aunque reconoció que ello llevará tiempo.

«El pueblo estadounidense no nos envió a Washington para hacer caso omiso de los problemas, sólo porque son difíciles», dijo Obama, cuyo lema de campaña, «Sí se puede», es el mismo, traducido al inglés, que utilizó César Chávez, el luchador por los derechos de los hispanos.

Haciendo eco a esa promesa, la líder de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, dijo a los presentes que la reforma de inmigración y las mejoras en la educación llegarán algún día.

«Todos ustedes han hecho que Estados Unidos sea más estadounidense», dijo, entre aplausos.

Y antes de que hablara el presidente, el senador Bob Menéndez, de Nueva Jersey, dijo: «Sé que él va a ayudarnos con una reforma amplia de inmigración».

Pero esa prioridad –cambiar el sistema de inmigración de país– no es la principal de la Casa Blanca ni del Congreso liderado por los demócratas.

Un silencio sepulcral imperó en el lugar cuando Obama dijo que su plan de reforma de salud excluirá específicamente a los inmigrantes indocumentados. Después de mencionar aspectos que ya ha abordado sobre su proyecto, añadió: «Aunque no creo que debamos extender la cobertura de salud a quienes están aquí ilegalmente, tampoco creo simplemente que podamos ignorar el hecho de que nuestro sistema de inmigración está roto».

Pero primero, Obama quiere aprobar la reforma de salud. En tanto, subrayó los primeros logros de su administración que comenzó en enero.

Afirmó que ha contratado a más hispanos que cualquier otro presidente en su gobierno, y destacó los casos de miembros prominentes de su gabinete, incluido Ken Salazar, secretario del Interior, e Hilda Solís, secretaria del Trabajo.