Nicaragua se despide de Alexis Argüello

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Por FILADELFO ALEMAN

MANAGUA — Las autoridades confirmaron el jueves que la muerte de Alexis Argüello se trató de un suicidio, mientras figuras de todos los ámbitos le daban el último adiós al tricampeón mundial de boxeo y alcalde de Managua.

La policía nacional y el Instituto de Medicina Legal publicaron el informe final sobre la muerte del ex púgil de 57 años. Indica que Argüello se suicidó con un balazo al corazón mientras estaba sentado en la cama en el segundo piso de su casa en el sur de la capital.

Las autoridades «no encontraron huellas de violencia ni en su habitación ni en su cuerpo» aparte del impacto de bala unos centímetros «a la derecha de su tetilla izquierda». También detectaron rastros de pólvora en sus manos, dice el informe.

El suicidio ocurrió a eso de las 2:15 de la madrugada del miércoles. Argüello fue llevado poco después a un hospital por sus familiares, pero arribó sin vida.

Mientras se esclarecía la muerte del ídolo nicaragüense, centenares de personas hacían largas filas desde temprano el jueves frente al Palacio de la Cultura, donde estaban expuestos sus restos para darle el último adiós.

Montañas de ofrendas florales y pequeños ramos adornaban el féretro del ex boxeador, que por la tarde fue trasladado a la Plaza de la Revolución para una misa a la que asistieron el presidente Daniel Ortega y otras personalidades nacionales y del deporte internacional.

Miles de personas se congregaron en esa plaza, donde un grupo de sacerdotes encabezados por el cardenal Miguel Obando y Bravo y el padre Antonio Castro oficiaron una misa por su alma.

Ortega dijo que «en nombre de los pobres y de los humildes» despedía «al campeón de la generosidad, de la reconciliación y del amor».

El mandatario atacó a los grandes medios de comunicación locales «que lo difamaron, lo calumniaron, lo escarnecieron, se mofaban y lo humillaban» cuando el ex boxeador llegó a la alcaldía sandinista.

«Era el mismo Cristo crucificado, pero él siempre con su sonrisa, no cargó resentimiento alguno, ni odio en su corazón hacia aquellos que lo difamaban y lo calumniaban».

«Ahora sí, Alexis es bueno para ellos, porque esta muerto», dijo.

«Dios quiere que esa actitud cambie en favor de la reconciliación entre la familia nicaragüense», agregó Ortega, quien recordó que los medios locales de oposición lo criticaron a él y a Argüello cuando lo mandó a representar al país a los Juegos Olímpicos de Beijing.

El cardenal Obando dio sus condolencias a la familia de Argüello y los capitalinos y dijo que su muerte fue «una gran pérdida para el mundo del boxeo y del deporte en general».

«Fue un hombre respetuoso tanto dentro como fuera del ring y ése debe ser el legado para jóvenes deportistas y para todos los que aman el deporte», afirmó.

Ortega anunció que no asistiría a los funerales de Argüello el viernes porque tiene que recibir al presidente de Taiwán, Ma Ying-jeou, quien visita el país.

Poco antes de que los restos del tricampeón fueran traslados a la Plaza de la Revolución, dos de sus hijos, Alejandra y Andrés, pidieron que abrieran el ataúd para colocarle un rosario en sus manos y darle un beso.

«Lamento lo que ha pasado con mi papá, pero quiero agradecer a todo el mundo que esta aquí queriendo verlo y las personas que todavía recuerdan al hombre que él era y sigue siendo. Un hombre humilde y así quiero que lo recuerden siempre», dijo Andrés.

Roberto «Mano de Piedra» Durán, quien llegó al país en representación del presidente panameño Ricardo Martinelli, dio sus condolencias a toda Nicaragua de parte de éste, del pueblo de Panamá y de su familia.

«Para mí no ha muerto y siempre va a estar en mi corazón. Es una inspiración para el mundo entero», dijo Durán, otro célebre ex púgil.

El presidente de la Organización Mundial de Boxeo (OMB), Francisco (Paco) Valcárcel, quien arribó a Nicaragua el jueves para asistir a sus funerales, dijo que Argüello «era un boxeador extraordinario, de los grandes de todos los tiempos del boxeo mundial, inteligente, buen amigo, guapo y de grandes sentimientos».

El presidente de clasificaciones de la OMB, Luis Pérez, dijo que Alexis «tenía unos deseos de vivir increíbles. Me impresionó grandemente cuando pasó esto».

En tanto, el país todavía buscaba explicaciones a la muerte de Argüello, el máximo ídolo deportivo en la historia de Nicaragua.

El tricampeón confesó en vida haber batallado contra la depresión y la adicción a las drogas y el alcohol.

«¿Que pasó Alexis?», tituló El Nuevo Diario de Managua, que señala que queda pendiente «una interrogante» sobre las causas que impulsaron al legendario púgil a suicidarse.

El periódico La Prensa publicó una entrevista con Eduardo Román, padrino y apoderado legal que estuvo cerca de Argüello desde sus inicios en el boxeo a finales de la década de los 1960, quien asegura que «Alexis estaba presionado y se sentía mal».

Román dijo que se comunicó con Argüello a las 8 de la noche del martes, seis horas y media antes de su muerte, y señaló que el ex boxeador le confesó que «estaba presionado. Se sentía mal».

Agregó que Argüello le dijo que lo difícil de su cargo como alcalde era «tratar de imponer sus planes y sus ideas en la Alcaldía, una empresa muy grande, un monstruo y, obviamente, él no pudo hacer todo lo que hubiera querido hacer… ésa fue una de las frustraciones».

Argüello fue electo alcalde de Managua en noviembre del 2008 como candidato por el partido Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), el mismo grupo que en la década de 1980 le confiscó sus bienes y contra el que luchó en el pasado.

En años recientes se reconcilió con Ortega, líder del FSLN, quien le ofreció primero la candidatura a vicealcalde de la capital y luego a alcalde.

Argüello, conocido como el «Flaco Explosivo» por su fuerte pegada y espigada figura, fue campeón del peso pluma entre 1974-77, del peso junior ligero entre 1978-80, y del peso ligero de 1981-83.

Se retiró del cuadrilátero con récord de 82-8, con 65 triunfos por la vía rápida. En 1992 fue exaltado al Salón de la Fama del Boxeo.

En 1999, The Associated Press lo eligió como el mejor boxeador del peso junior ligero del siglo XX.