Mortífero coche bomba en Bogotá atribuido al ELN cierra puertas a proceso de paz

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Foto: Ministerio de Defensa

Bogotá, Colombia | viernes 18 enero – El gobierno de Colombia culpó este viernes al ELN del ataque con coche bomba que la víspera mató a 20 estudiantes en una academia de policía, además de al agresor, con lo que parece inminente el fin de los accidentados esfuerzos de paz con la última guerrilla del país.

“El gobierno nacional sabe y entiende que el ELN no tiene voluntad de paz”, sentenció el comisionado de paz, Miguel Ceballos, en una rueda de prensa junto con otras altas autoridades en la presidencial Casa de Nariño.

De su lado, el ministro de Defensa Guillermo Botero aseguró que el acto terrorista contra una escuela de cadetes fue cometido por un miembro de esa organización.

Botero agregó que tienen “plena evidencia” de que el autor material, identificado como José Aldemar Rojas Rodríguez, de 56 años y quien pereció en el atentado, era miembro desde hace más de 25 años del Ejército de Liberación Nacional (ELN).

De nacionalidad colombiana, Rojas Rodríguez ingresó el jueves “de manera violenta” a la escuela a bordo de una camioneta gris Nissan Patrol cargada con 80 kilos de pentolita.

El guerrillero intentó esquivar un control dentro de la academia policial y finalmente el vehículo explotó tras chocar contra los dormitorios de mujeres de la principal escuela policial del país.

“No existe hasta el momento, dentro de estas primeras 22 horas (de investigación), ningún elemento que nos permita concluir que esta persona se suicidó”, afirmó Botero.

Según el ministro, aunque “son muchas las hipótesis que se están barajando”, el plan original podía consistir en activar los explosivos mediante “dispositivo electrónico”.

La explosión dejó 20 muertos, más el atacante, y 68 heridos, 58 de los cuales fueron dados de alta, según la policía. Entre los fallecidos hay una cadete ecuatoriana.

“Frente al terrorismo el presidente (Iván) Duque y su gobierno no vamos a ceder y no vamos a negociar”, proclamó Ceballos.

El comisionado de paz anticipó que Duque fijará en breve su posición frente a las turbulentas negociaciones con los rebeldes guevaristas.

– Primera captura –

 

Conocido en las filas del grupo guevarista como “Mocho Kiko”, por haber perdido la mano derecha en una detonación, Rojas Rodríguez se desempeñaba como jefe de inteligencia dentro del frente Domingo Laín que opera en el departamento de Arauca, en la frontera con Venezuela.

“Es una operación que se estaba planeando hace más de diez meses”, afirmó Botero.

Por su parte, el fiscal general Néstor Humberto Martínez anunció la captura en Bogotá de Ricardo Andrés Carvajal, quien “reconoció la autoría del atentado en interceptaciones telefónicas” y tras ser detenido.

Durante el operativo, fueron “incautados un celular, un manual del combatiente primera fase de instrucción y uniformes”, precisó el organismo de investigación en un comunicado.

El ataque, calificado por el presidente Duque de “demencial acto terrorista”, es el peor desde febrero de 2003, cuando rebeldes del ahora partido FARC detonaron un coche bomba en el club El Nogal. Treinta y seis personas murieron y decenas más sufrieron heridas.

De momento, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) no se ha pronunciado sobre las acusaciones del gobierno, que este viernes reiteró sus denuncias de que líderes de esa agrupación se refugian en Venezuela.

Caracas y los rebeldes niegan la presencia en Venezuela.

– “Declaración de guerra” –

Desde su llegada al poder en agosto, Duque había dejado en suspenso los diálogos que sostenía su antecesor con el ELN desde 2017, primero en Quito y luego en La Habana, donde están los negociadores de paz de esa organización armada.

Con unos 1.800 combatientes y una extensa red de apoyo en ciudades, el ELN se alzó en armas en 1964 y es la última guerrilla reconocida en Colombia tras el acuerdo de paz que condujo al desarme y transformación en partido de las FARC.

El mandatario impuso condiciones de diálogo que fueron rechazadas por la guerrilla y que incluían el cese definitivo de las “actividades criminales” como el secuestro y los ataques a la infraestructura petrolera.

Aun así, los rebeldes venían insistiendo a Duque en que retomara las conversaciones sin exigencias previas.

“El proceso estaba prácticamente acabado y (esto que hizo presuntamente el ELN) es una declaración de guerra”, afirmó Ariel Ávila, experto de la Fundación Paz y Reconciliación.

El ataque contra la academia policial deja sin oxígeno el moribundo proceso, según analistas, que ponen en entredicho la unidad de mando de la guerrilla guevarista.

“Los autores del atentado son la parte más dura del Ejército de Liberación Nacional (…) que siempre han estado en contra de la salida política”, dijo por su parte el investigador Camilo Echandía.

bur-vel/raa/lda

© Agence France-Presse