Mar agitado dificulta búsqueda de restos de avión

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Por FEDERICO ESCHER y ALAN CLENDENNING

FERNANDO DE NORONHA, Brasil — Aviones militares y buques hallaron nuevos restos del avión de Air France el miércoles, pero el mar agitado y los fuertes vientos dificultaban las tareas y demoraban el arribo de sumergibles de aguas profundas, indispensables para la búsqueda de las cajas negras.

Barcos socorristas de diversas naciones navegaban hacia el lugar para iniciar la recuperación de los restos, que incluían un trozo de avión de siete metros y una mancha de aceite de 20 kilómetros que pilotos brasileños avistaron desde el aire.

No se han encontrado señales de vida del avión que transportaba a 228 personas de Río de Janeiro a París, dijo el coronel de la fuerza aérea Jorge Amaral.

El vuelo 447 desapareció minutos después de penetrar en un frente de tormenta sumamente peligroso el domingo por la noche, pero se desconoce qué causó la falla de sus sistemas eléctricos y la presión de la cabina. Los grabadores de información —las llamadas «cajas negras»— estarían a miles de metros bajo la superficie del mar.

Si no se las puede recuperar, los investigadores deberán recurrir a los registros de mantenimiento y a una serie de mensajes emitidos desde el avión momentos antes de su desaparición.

Las autoridades dieron a conocer algunos detalles de los mensajes, pero el diario brasileño O Estado de S. Paulo publicó una cronología más completa, atribuida a una fuente anónima de Air France.

Funcionarios de Air France y militares brasileños se negaron a confirmar el informe, pero si es exacto, sugiere que el avión se hizo pedazos a miles de metros de altura cuando atravesaba una tormenta violenta, dijeron expertos a The Associated Press.

Según el informe, el piloto dijo en una señal manual a las 23 hora local que atravesaba una zona de «CB», nubes negras cúmulonimbus cargadas de electricidad con vientos fuertes y rayos. Datos satelitales indican que los nubarrones proyectaban vientos de 160 kph directamente en la ruta del avión a esa hora.

Diez minutos después, el avión emitió una serie de mensajes automáticos, indicando que el piloto automático estaba desconectado, el control electrónico de los mandos de vuelo había pasado a una fuente de energía alternativa y los controles necesarios para la estabilidad del avión estaban dañados. Una alarma indicó el deterioro de los sistemas de vuelo, dice el informe.

Tres minutos más tarde, otros mensajes automáticos indicaron la falla de dos sistemas fundamentales usados para vigilar la velocidad, altura y dirección. Entonces sobrevino la falla de sistemas eléctricos que controlan la computadora principal de vuelo y los frenos aerodinámicos.

El informe repite un detalle difundido previamente por la Fuerza Aérea brasileña: que el último mensaje, a las 23.14, indicó una caída de la presión y fallas eléctricas. Según el diario, esto podría indicar una despresurización repentina y que el avión ya caía al mar.

No hubo declaraciones de Air France ni de la BEA, la agencia francesa de investigación de accidentes aéreos.

El ministro brasileño de Defensa, Nelson Jobim, dijo que «Francia realiza la investigación, la responsabilidad de Brasil es encontrar y recoger los restos».

La defensa francesa y el Pentágono han dicho que no hubo señales de un acto terrorista y Jobim sostuvo que «ni siquiera se ha tenido en cuenta esa posibilidad».

Especialistas en aviación han dicho que las tormentas eléctricas, los rayos o una combinación catastrófica de factores pudieron haber destrozado el avión. Y si bien los mensajes reproducidos por el periódico paulista no indican por qué cayó el avión, sí sugieren que se hizo pedazos en el aire, dijo Bill Voss, presidente de la Fundación de Seguridad en Vuelo en Alexandria, Virginia.

«Nos cuentan la historia de la caída. No explican cuál fue la causa de la caída», dijo Voss. «Son los segundos en que se perdió el control y el avión empezó a hacerse pedazos en el aire».

Los nuevos restos aparecieron unos 90 kilómetros al sur del campo principal de escombros. También se divisó una decena de objetos metálicos y una mancha de aceite de 20 kilómetros de largo. El lugar corresponde a la dirección de las corrientes en ese lugar del Atlántico, según los expertos.

Se prevé que las tareas de recuperación serán sumamente arduas. Está comenzando la temporada de tormentas y el fondo del mar se encuentra a unos 7.000 metros de profundidad.

Cuatro buques y un cisterna navegaban hacia el lugar, pero Brasil carece de equipos para recorrer el fondo del mar, dijo una vocera de la armada brasileña. Brasil encabezaba la búsqueda de restos, mientras Francia se hacía cargo de la investigación del accidente.

«El mar está agitado y demora el arribo de nuestras naves, dijo la vocera, bajo la condición reglamentaria de anonimato. «Hemos enviado cuatro buzos, pero no llegarán antes del jueves al mediodía».