Maestro acusado de matar a su mujer en crucero a México

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Por GILLIAN FLACCUS

SAN DIEGO — Robert McGill y su mujer parecían estar viviendo un romance de ficción: habían sido novios en la secundaria y se reencontraron décadas después para recomenzar su vida amorosa.

Ahora, el experimentado maestro de escuelas del condado de Los Angeles está acusado de matar a su esposa en medio de una pelea marital durante un crucero a México, el día que él cumplía 55 años.

La mujer, Shirley McGill, acababa de cumplir la misma edad seis días antes de morir.

Documentos en la corte alegan que Robert McGill dijo a un agente del FBI que mató a su esposa utilizando «sólo sus manos».

El agente especial del FBI, James Stinett, incluyó la declaración en un documento sobre la causa probable del crimen, acompañada con la querella penal contra el profesor, residente en Los Angeles.

Stinett dice también en los documentos que los dos nudillos de McGill estaban lastimados. El profesor habría hecho la declaración el jueves, el día en que el crucero regresó a puerto.

El viernes, McGill tuvo una emotiva primera comparecencia ante un tribunal en San Diego, discutiendo con abogados de oficio, mientras algunos miembros de la familia lloraban.

Preguntó al juez si podía hacer una declaración, y luego tuvo una conversación emotiva en voz baja con dos abogados federales. Durante la conversación, McGill hizo gestos a su familia, y pudo oírse que decía: «Creo que ellos están sufriendo, y necesitan escucharme».

Luego añadió: «Esto pone una mayor carga financiera, además del dolor y el horror que le he causado a esta familia». No estaba claro a qué se refería.

El magistrado federal de distrito William McCurie hijo anotó una declaración de inocencia, de parte de McGill, y fijó una audiencia para el 23 de julio.

En tanto, amigos y familiares se mostraron incrédulos por el caso.

«No tiene ningún sentido. Estamos hablando de una situación que no tiene ninguna conexión con la gente que conozco como vecinos», dijo Michael Hougardy, que vive en la calle suburbana de los McGill, en el Valle de San Fernando en Los Angeles.

«Bob y Shirley nunca dijeron nada malo del otro», dijo el viernes Hougardy a The Associated Press. «Vi a Bob un par de días antes de que partiera. Estaba entusiasmado, lo esperaba con ganas».

McGill quedó arrestado el jueves en la investigación del asesinato luego de que el Carnival Elation regresó a San Diego de un viaje de cinco días a Cabo San Lucas.

El martes, el tercer día del crucero, un pasajero avisó a efectivos de seguridad del barco que temía que una mujer podría haber muerto, dijo el agente especial del FBI Keith Slotter.

Luego, tripulantes del barco encontraron el cuerpo de Shirley McGill en el camarote y retuvieron a su esposo y lo llevaron a un cuarto de detención.

Bob McGill, con dos hijos, se había divorciado de su primera mujer cuando se reencontró con Shirley a través de la internet, dijeron sus compañeros de trabajo.

«Bob y Shirley se amaban mucho. Su matrimonio era lo más importante de su vida», dijo Paul White, maestro de la escuela donde enseñaba McGill. «Eran novios de la infancia».

Bob McGill, con cabellos grises hasta debajo de los hombros, tocaba la guitarra, cabalgaba y salía en caminatas, dijo su vecino Hougardy.

Shirley McGill acababa de retirarse del Departamento de Vehículos a Motor y su marido planeaba retirarse pronto para mudarse con ella a Oregón, dijeron sus conocidos.