Madre de gobernador infiel ora por su hijo

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Por TAMARA LUSH

BEAUFORT, Carolina del Sur, EE.UU. — La madre de Mark Sanford, el gobernador de Carolina del Sur, dijo el sábado que ora por su hijo, agobiado por una presión cada vez mayor en torno a su viaje secreto para visitar a su amante en Argentina.

«Lo amo y lo apoyo», dijo Margaret Sanford, de 83 años, sentada en una banca de madera frente a su casa, en una entrevista con The Associated Press «Lo amo y oro por él».

Margaret Sanford dijo que había regresado recién a su casa, de Columbia, la capital estatal. No reveló si vio a su hijo.

Reveló en cambio que ambos han charlado desde que estalló el escándalo, pero no dio muchos detalles.

«Sólo le dije que lo amo, eso es todo», relató.

Se negó a ser fotografiada o grabada en video durante su conversación con la AP.

En tanto, aumentaron el sábado las presiones para que se siga una investigación penal al viaje secreto del gobernador a la Argentina.

Los líderes demócratas quieren una investigación sobre si Sanford usó dinero del estado para ayudar en el pago de un viaje anterior a Sudamérica. Otros preguntan si el gobernador infringió las leyes al marcharse del país sin ceder formalmente el poder de manera temporal al vicegobernador.

Hasta el momento no se ha iniciado una investigación penal.

El jueves, el gobernador aceptó reembolsar al estado algo más de 8.000 dólares, una cuenta que le permitió visitar a su amante en Buenos Aires durante un viaje oficial con fines comerciales. El viernes ofreció disculpas públicamente al secretario de Comercio en una reunión de gabinete.

El itinerario oficial de aquel viaje incluía solamente ciudades de Brasil, pero se agregó luego una escala en la capital argentina a pedido del gobernador, dijo Kara Borie, vocera del Departamento de Comercio estatal.

Sanford realizó algunas gestiones oficiales en Buenos Aires, dijo Borie, aunque no existen proyectos económicos concretos derivados de ellas.

«Les diré que las visitas de este tipo no son inusuales», dijo la portavoz y añadió que los resultados no siempre saltan a la vista.

Sin embargo, la furia provocada por el viaje de Sanford crece a pasos agigantados.

Detractores del gobernador han pedido a la División de Seguridad del estado que investigue los gastos de ese viaje y si no se violaron leyes al partir a la Argentina el jueves pasado sin entregar el mando al vicegobernador. Los colaboradores dijeron a quienes preguntaron que Stanford estaba de paseo por los montes Apalaches.

«Tenemos que preguntarnos si este viaje no es apenas la punta del iceberg. No sabemos qué más hay. No sabemos qué saldrá a la luz mañana. No sabemos qué saldrá a la luz después», dijo el senador republicano estatal Jake Knotts.

La agencia de seguridad dijo que estudiaba el pedido de Knotts, pero que hasta el viernes no había iniciado una investigación penal.

«Hasta la fecha, dada la información que no conocemos, no creemos que se inicie una investigación delictiva», dijo la vocera Jennifer Timmons.

También pidieron investigaciones la oficina local de Common Cause, una organización que vigila los gobiernos y el grupo sin fines de lucro Citizens for Responsibility and Ethics, con sede en Washington, que dirigió su pedido a la comisión de ética estatal.

Sanford volvió al trabajo el viernes al reunirse con su gabinete frente a una veintena de periodistas y camarógrafos.

La agenda ordinaria incluía una discusión sobre los ingresos fiscales y una campaña contra los conductores ebrios, pero la primera reunión pública de Sanford desde su regreso de la Argentina fue cualquier cosa menos ordinaria.

El gobernador ofreció disculpas a los jefes de departamentos y comparó su situación con la del Rey David. Dijo que el rey bíblico «cayó estruendosamente, cayó en formas muy, muy significativas, pero recogió los escombros y construyó a partir de ellos».

Después de la reunión, algunos miembros del gabinete tuvieron palabras de aliento para Sanford.

«Todos tenemos aspectos de nuestra vida personal que no queremos sacar a la luz pública», dijo Buck Limehouse, jefe del departamento de Transporte.

No todos fueron tan caritativos. Knotts exhortó a los demás legisladores a que exijan la renuncia de Stanford y a éste que «haga lo correcto» y renuncie voluntariamente.

(entrevista AP)