Latinoamérica también se despide de Michael Jackson

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Por The Associated Press

La música de Michael Jackson retumbó no sólo en su servicio funeral público. También se hizo eco en distintos rincones de Latinoamérica.

En Chile la Guardia del Palacio de gobierno de La Moneda rindió un muy especial homenaje: mientras realizaba el tradicional relevo de los policías que custodian la sede del ejecutivo, la banda que los acompaña interpretó el tema «We Are The World», compuesto por el Rey del Pop y Lionel Richie en 1985 para recaudar fondos para los niños hambrientos de Africa.

La interpretación causó sorpresa y emocionó a muchos de los transeúntes que acostumbran a detenerse frente al palacio para observar el marcial cambio de guardia.

En México, un canal de televisión convocó a algunos imitadores para un breve segmento de un programa especial, desde el Zócalo, la plaza principal en el corazón del centro histórico de México, a la que sólo acudió un puñado de personas.

No se tenían previstos actos o reuniones organizadas para ver el funeral.

Los principales canales se unieron a la transmisión simultánea del acto.

En Uruguay Pablo Ríos, de 34 años, con asombroso parecido físico al extinto superastro, lamentaba la pérdida.

«Siento en este momento que he perdido a un familiar, un hermano… Pero Michael Jackson sigue vivo en su música, su arte», dijo Ríos a la AP.

Ríos, quien es contratado para animar fiestas y estudió baile, canto y teatro desde los 16 años, se dijo un «imitador» que «sin maquillaje, ni ropa soy igual a Michael… Sólo Dios sabe porqué lo hizo».

Bailando el tema de Jackson «Billie Jean», Ríos finalizó el martes su actuación en «Buenos Días Uruguay», un programa matutino de canal 12 de TV.

«Lo único que lamento es no haber podido conocerlo personalmente. Estuve a punto de viajar a los Estados Unidos e intentar hacerlo, pero eso fue en el 2001 cuando se produjeron los atentados a las Torres Gemelas de Nueva York y se frustró el viaje», expresó.

Durante su estadía en Argentina en 1993, Jackson hizo algunas travesuras, según recordó recientemente el empresario que hizo posible esa visita, Héctor Caballero.

«Le gustaba patinar en los pasillos (del hotel) en medias sobre el mármol, hacía cosas de chicos… Le tuvimos que conseguir un parque de diversiones y cerrarlo para que lo use él solo. Eso me provocó una gran ternura y piedad».

Ese mismo año, tres meses después de que lo acusaran de abuso de menores, estando en Ciudad de México canceló dos de los cinco conciertos que tenía previstos. Entonces se recluyó tres semanas en un hotel de la zona hotelera de Polanco, hasta que su amiga Elizabeth Taylor fue a buscarlo en un avión privado. Un día después de abandonar la ciudad, anunció que cancelaba su gira.