Ni Kane, ni Lukaku: el último duelo sin goles de los artilleros de Rusia

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Belgium's forward Romelu Lukaku (L) is congratulated by Swiss-Italian FIFA president Gianni Infantino after their Russia 2018 World Cup play-off for third place football match between Belgium and England at the Saint Petersburg Stadium in Saint Petersburg on July 14, 2018. / AFP PHOTO / Giuseppe CACACE / RESTRICTED TO EDITORIAL USE - NO MOBILE PUSH ALERTS/DOWNLOADS

San Petersburgo, Rusia | AFP | sábado 14/07/2018 – Fue el Mundial que desafió al orden, el que se cobró el campeón al primer asalto y el que, de un plumazo en octavos, se sacudió diez balones de oro. Todavía le falta vencedor a esta Copa de las sorpresas a la que no le quedaron emociones, sin embargo, para la lucha por la Bota de Oro.

Cara a cara este sábado, a Harry Kane y Romelu Lukaku se les contagió la falta de brillo del partido que nadie quiere jugar y se despidieron de Rusia sin anotar, dejando casi cerrado el título de artillero para el inglés, que se va con seis tantos en la maleta.

Por ahora, le siguen en la lista el belga con cuatro -junto a Cristiano Ronaldo y Cheryshev-, a la espera de la gran final del domingo entre Francia y Croacia, a la que los galos Kylian Mbappé y Antoine Griezmann llegan con tres tantos.

Salvo que alguno tenga una tarde antológica en Moscú, parece que la Bota de Oro será para el talentoso delantero del Tottenham, pero sin fuegos artificiales. Aunque nadie hasta ahora ha anotado más que él, los días le fueron secando la pólvora a Kane, que despega de Rusia después de tres partidos sin marcar.

De sus seis goles, además, tres fueron de penal y solo uno en un partido a vida o muerte -en los ajustadísimos octavos contra Colombia-, desluciendo un poco los destellos de su más que posible Bota de Oro.

Salió lanzado Kane con sus cinco tantos en la fase de grupos, pero el tanque se le agotó en el peor momento, justo cuando la ilusionante Inglaterra de Southgate sorprendía a los escépticos y accedía a su primera semifinal desde Italia-1990.

El último tanto de su capitán fue de penal contra los cafeteros, contribuyendo al frenazo de uno de los equipos más jóvenes del Mundial, que se va con el sabor agridulce de haber igualado su segunda mejor posición histórica, pero a solo un paso de haber vuelto a una final 52 años después.

También se esperaba más de Lukaku, que arrancó disparado con dos dobletes ante Panamá y Túnez, pero luego frenó en seco y acabó siendo sustituido este sábado en el minuto 60, abandonando una disputa contra Kane que nunca fue tal.

– Pocas estrellas –

Esta Copa que no se interesó en las figuras, y de la que Neymar salió con dos tantos y Messi con apenas uno, no tenía sitio para artilleros en estado de gracia como lo fueron Ronaldo en 2002 (ocho goles), el desatado Diego Forlán en 2010 (5) o el propio James Rodríguez en Brasil-2014, que aunque marcó los mismos tantos que Kane, firmó el más lindo del torneo ante Uruguay, que después le valdría el Premio Puskas.

«Para mí, Messi es el mejor jugador del mundo, y Neymar está muy cerca. Pero todos esos equipos centrados en las estrellas se fueron pronto a casa. Los grupos que fueron compactos y unidos duraron más. Quizás esta haya sido una de las Copas más raras», analizó el viernes el sorprendente seleccionador croata, Zlatko Dalic.

Él lo sabe bien. Liderados por un elegante centrocampista como Modric, los balcánicos han hecho de su fortaleza mental el pasaporte a una final donde nadie les esperaba. Allí se verán con una sólida Francia que se ha plantado a las puertas del cielo sobre los firmes hombros de Umtiti y Varane, y con un inmenso N’Golo Kanté arruinando cualquier intento de aguarles la fiesta.

Pero la gloria solo tiene sitio para uno, y el domingo habrá batalla.

rs/ol/dr