Honduras: culmina saga Zelaya y asume Lobo como presidente

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Por ISTRA PACHECO

SANTO DOMINGO (AP) — República Dominicana recibió con honores militares al presidente derrocado de Honduras Manuel Zelaya, quien llegó en un vuelo con el presidente local Leonel Fernández, lo cual cierra un capítulo de turbulencia política en la república centroamericana.

En un ceremonia de bienvenida en la que participó el gabinete del gobierno dominicano en pleno, así como los presidentes de las cámaras alta y baja, Fernández expresó que «la forma en que su gobierno (de Zelaya) fue interrumpido, que la Constitución fue desconocida, representó una afrenta para América Latina y República Dominicana». Luego dio la bienvenida al derrocado presidente a «tu segunda patria».

«Era obligación moral de República Dominicana hacer todo lo que estuvo al alcance para lograr el respeto a los derechos humanos, el salvoconducto para que Zelaya pudiera salir y también la contribución para lograr la paz y la reconciliación nacional», añadió.

Zelaya manifestó que «quiero inmensamente agradecer los gestos de solidaridad y de gran altura con que este país, este pueblo que honra hoy a la familia de Centroamérica».

Vestido de traje negro, camisa blanca, corbata roja y su característico sombrero en las manos, también agradeció al presidente Luiz Inácio Lula da Silva, al canciller Celso Amorim y al asesor presidencial Marco Aurelio García la protección diplomática que recibió de Brasil para impedir amenazas de asesinato y persecución política.

«Todos mis ministros todavía tienen órdenes de captura, están en México, Nicaragua, Suramérica», dijo, y confió en que cese la persecución en su contra.

El político hondureño dijo que era «prematuro formular hipótesis» sobre su futuro, pues sus abogados van a definir su situación.

Propuso que la Carta Democrática de la Organización de los Estados Americanos se reforme para añadirle alguna disposición que contenga un mecanismo coercitivo para hacerla valer.

«En el escalamiento de sanciones que se van estableciendo en el país donde ha habido una interrupción del orden constitucional, sólo se queda en el marco de la suspensión del país como estado miembro de la OEA pero eso no repercute en ninguna medida de carácter coercitivo. Entonces habría que ver qué acciones se le añaden a la idea de la suspensión… para poder seguir perfeccionando la democracia de América Latina», expresó.

A pesar de que la condena internacional al golpe de estado no fue suficiente para restituirlo en el poder, Zelaya dijo que una lección que queda después del conflicto es que «el camino de la democracia no puede sostenerse a fuerza de bayoneta y de rifles». Además, dijo, se evidenció que para fortalecer la democracia hay que fortalecer las instituciones, la sociedad civil y los derechos de los pueblos y que se deben revisar los modelos económicos.

Una valla de cadetes alineados a cada lado de una alfombra roja recibió a la delegación que partió horas antes de Tegucigalpa. Zelaya abandonó con un salvoconducto la embajada de Brasil, en la que permaneció durante más de cuatro meses intentando recuperar la presidencia, luego de gestiones efectuadas por el presidente dominicano.

Junto a Zelaya viajaron al menos su esposa, su hija y su asistente personal.

Al abordar el avión presidencial dominicano en el aeropuerto de Tegucigalpa, Zelaya exclamó: «Volveremos, volveremos». El político derrocado había rehusado en la víspera acogerse a una amnistía aprobada por el Congreso a todos los actores del golpe de estado del 28 de junio.

Horas antes fue juramentado como nuevo presidente de Honduras Porfirio Lobo.

Miles de simpatizantes de Zelaya se aglomeraron frente al aeropuerto de Tegucigalpa para despedirlo y coreaban al unísono «Mel amigo, el pueblo está contigo».

Ronald Ortiz, un abogado de 42 años partidario de Zelaya, dijo que «Mel nos organizó… y esto no se termina hasta lograr (la reforma a la constitución que intentaba Zelaya) porque (el gobierno de) Lobo es hijo del golpe de estado y significa la continuación de la dictadura».

Zelaya viajó a Santo Domingo gracias a un acuerdo alcanzado por Lobo y Fernández.

«Con esto cumplimos con Zelaya e inicio con un gobierno de reconciliación y de respeto a la persona humana. Zelaya va como huésped de honor de Fernández… y este paso importante traerá paz a la nación porque no podíamos tener a un ex presidente encerrado en una embajada», dijo el nuevo mandatario hondureño.

«Esto fortalece la posibilidad de normalizar las relaciones con todos los países, incluso con Brasil, en cuya sede estuvo refugiado el ex presidente… el tiempo se encargará de arreglar la situación hondureña», añadió.

El subsecretario estadounidense de Estado para el Hemisferio Occidental, Arturo Valenzuela, dijo a corresponsales que Lobo aspira a que Honduras vuelva al seno de la Organización de Estados Americanos (OEA) «y entiende que eso requiere de unos pasos hacia adelante. No es una cosa de un día para otro pero es una cosa que va bien, bien encaminada».

Agregó que «no vamos a dar indicios de exactamente qué pasos se van a tomar» para ese fin.

La corte suprema hondureña eximió de culpa a seis generales por detener y expulsar a Zelaya.

Para la esposa del mandatario derrocado Xiomara Castro «este es un momento de mucho sentimiento de alegría por salir del encierro en que hemos estado 129 días, pero también de tristeza por dejar a nuestra gente».

El embajador dominicano en Tegucigalpa José del Carmen Acosta informó que el ex presidente recibió un visado por un año.

Lobo afirmó en su discurso inaugural que ejecutará el Acuerdo San José-Tegucigalpa, firmado el 30 de octubre para enfrentar los problemas políticos hondureños, «el cual marcó el principio del fin de la crisis», al integrar en su gobierno a políticos de todos los partidos y poniendo en marcha una comisión de la verdad para juzgar lo ocurrido antes, durante y después del golpe.