Gobierno ecuatoriano sospecha conspiración en su contra

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QUITO — Autoridades ecuatorianas revelaron el martes informaciones sobre varias reuniones durante los últimos meses en las que grupos contrarios al gobierno hablaron de planes de conspiración.

El vicepresidente Lenín Moreno dijo, sin revelar su fuente, que unos 70 militares retirados se habían reunido últimamente para intentar desestabilizar al gobierno.

«Intuyo que va a haber planes desestabilizadores y que ha habido planes desestabilizadores», dijo Moreno en radio Democracia, sin mencionar detalles. «¿Para qué se reúnen (los militares)?», se preguntó.

El ministro de Seguridad Miguel Carvajal dijo que, en base a trabajos de inteligencia, supo de una cita «hace cerca de tres meses, en una ciudad de la costa ecuatoriana, (donde) hubo expresiones bastante complicadas».

Aseguró que en la reunión, un ex oficial del ejército en servicio pasivo «tuvo declaraciones inadecuadas… donde se llama abiertamente a una conspiración».

«Eso ocurrió en algunas de las reuniones que tenemos conocimiento», añadió Carvajal. «Cuando hay expresiones que se salen de tono y van más allá, nosotros tenemos que activar los mecanismos de seguridad», indicó, sin precisar a qué se tipo de medidas se refería.

Luis Homero Berrezueta, vicepresidente de la Asociación de Generales y Almirantes en servicio pasivo, emplazó a Moreno a que «debe dar nombres».

«Las generalizaciones ni siquiera le llegan a la Asociación de Generales, ni a la alta jerarquía de generales de la República. Cuando se hace una denuncia de esa naturaleza deben dar nombres … es muy general como para darle importancia, expresó a radio Sonorama.

A principios de mes, el presidente Rafael Correa aseguró que reportes de inteligencia en su poder indicaban de sectores que buscan la caída de su gobierno.

A continuación, el vicepresidente defendió la propuesta de crear «comités de la revolución ciudadana» que defiendan al gobierno.

Algunos analistas consideran que no existen amenazas reales contra el gobierno, dado el alto respaldo popular que permitió en abril la reelección de Correa en una sola vuelta electoral.