El Papa en Tierra Santa: La paz es posible

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JERUSALEN (AP) — El papa Benedicto XVI concluyó el viernes su peregrinación a Tierra Santa con su llamamiento más enérgico hasta ahora para la creación de un estado palestino y dijo a los feligreses en el sitio de la crucifixión de Jesús que la paz es posible.

«Que se reconozca universalmente que el estado de Israel tiene derecho a existir y a disfrutar de paz y seguridad dentro de fronteras internacionalmente convenidas», dijo el pontífice en el aeropuerto de Tel Aviv antes de abordar el avión a Roma. «Que se reconozca igualmente que el pueblo palestino tiene el derecho a una patria independiente y soberana».

«Que la solución de los dos estados se concrete en realidad y no persista como un sueño», agregó Benedicto en el último de sus ocho días de peregrinación.

Posteriormente, en el vuelo a Roma, admitió que había «grandes diferencias» entre las distintas posiciones del proceso de paz, pero dijo que halló «un profundo interés en la paz».

«Aun si esto fuese menos visible, debería ser alentado», dijo Benedicto a la prensa en breves declaraciones durante el vuelo.

Horas antes, en el último día de su visita, el Papa caminó hasta la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén, acompañado por una escolta tradicional de hombres con túnica negra y fez rojo golpeando rítmicamente un báculo sobre el piso para anunciar su aproximación.

Benedicto se arrodilló y besó la piedra rectangular sobre la que se cree se depositó el cuerpo de Jesús después de la crucifixión. Después entró en la estructura interna de la iglesia que marca el lugar de la tumba de Jesús y permaneció hincado solo durante varios minutos con las manos entrelazadas, mientras se oía el canto de sacerdotes en las cercanías.

Posteriormente dijo a los congregados en el templo que no perdieran las esperanzas, un tema central durante una visita en la que se refirió al genocidio judío, la política israelí-palestina y el número declinante de cristianos en la región.

«El Evangelio nos asegura que Dios puede renovarlo todo, que la historia no necesariamente se repite, que los recuerdos pueden cicatrizar, que los frutos amargos de la recriminación y hostilidad pueden superarse, y que un futuro de justicia, paz, prosperidad y cooperación puede surgir para cada hombre y mujer, para toda la familia humana, y de un modo especial para el pueblo que habita en esta tierra tan grata al corazón del Salvador», afirmó.

«Con esas palabras de aliento», dijo, «concluyo mi peregrinación a los lugares sagrados de nuestra redención y renacimiento en Cristo».

Millares de soldados y policías se movilizaron el viernes en torno de la ciudadela de Jerusalén para la visita del pontífice a la antigua iglesia, que según la tradición se alza en el sitio de la crucifixión, entierro y resurrección de Jesús.

«Aquí es donde todo comenzó, donde el bien derrotó al mal, que es lo que el Papa y todos nosotros esperamos suceda en la Tierra Santa y en todo el mundo», comentó Hans Brouwers, un sacerdote católico frente a la iglesia.

Benedicto también se reunió con los patriarcas ortodoxo griego y ortodoxo armenio de la ciudad, parte de su esfuerzo por acercarse a los cristianos ortodoxos. Fue su primera visita a Israel y los territorios palestinos como pontífice.