El dolor acompañó a Michael Jackson en su carrera

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Por JAKE COYLE

Era el último día de la filmación de un comercial de Pepsi, en el Shrine Auditorium de Los Angeles, en 1984, y el único problema hasta ese momento había sido una discusión entre Michael Jackson y un ejecutivo de la embotelladora, acerca de si la superestrella, entonces muy joven, debía quitarse las gafas oscuras.

«Luego», como escribió el ejecutivo después, «le incendiamos el cabello».

Jackson descendía por una escalera, en una secuencia extravagante y llena de pirotecnia, que debía marcar el comienzo del anuncio, mientras bailaba al ritmo de «Billie Jean», cuando una chispa le cayó en la cabeza. El astro gritó, la gente cerca de él le saltó encima para apagar el fuego, pero Jackson permaneció hospitalizado durante días, con quemaduras en el cuero cabelludo.

Así comenzó una serie de hechos dolorosos que se prolongó durante una carrera notable, y que volvió de los analgésicos un medicamento muy socorrido por Jackson.

Debido a los accidentes, las frecuentes cirugías plásticas y la intensidad demandante de sus bailes, el sufrimiento físico fue un problema inherente a la vida de Jackson.

Los investigadores forenses en Los Angeles están tal vez a semanas de determinar la causa oficial del fallecimiento de Jackson, pero las autoridades dijeron el viernes que los análisis mostraron que tomaba medicamentos prescritos por un médico.

Al final de su vida, un cardiólogo personal vivió con Jackson, quien en tanto ensayaba rigurosamente para su histórico regreso a los escenarios. Entre los primeros pasos de la policía estuvo el de remolcar con una grúa el BMW del médico, tras señalar que podía tener medicamentos u otras evidencias en su interior.

Desde su muerte, fuentes cercanas a Jackson han revelado que estaban preocupadas por su dependencia a las drogas. En 1993, cuando se defendía de los cargos de abuso infantil, el propio Jackson dijo que tenía una adicción.

El sábado, el guía espiritual Deepak Chopra reveló que estuvo preocupado desde el 2005 por el abuso de los analgésicos en que incurría Jackson, y dijo que apenas hace seis meses habló con el Rey del Pop sobre su presunto consumo de drogas.

«En cierta forma, esto se veía venir, y es frustrante que no hayamos podido hacer algo al respecto», dijo Chopra a The Associated Press. «El problema ha estado ahí durante un buen tiempo, pero no sabíamos qué hacer. Hubo intentos por intervenir, sin éxito».

Chopra añadió que Jackson, un viejo amigo, le pidió personalmente analgésicos en el 2005, cuando el cantante se quedaba con el guía espiritual y médico, tras la exoneración por los cargos de abuso sexual a un menor. Chopra dijo que se negó a dárselos.

Pero mucho antes de eso, Jackson tenía muchas razones para recurrir a fármacos que le mitigaran el dolor.

A comienzos de la década de los 90, el dermatólogo de Jackson reveló que el cantante sufría un desorden conocido como vitiligo, que provoca manchas blancas en la piel. Y durante años, Jackson se sometió a numerosas cirugías estéticas, incluida una que le adelgazó la nariz a niveles increíbles.

Pocas personas saben exactamente cuántas fueron las cirugías de Jackson.

El astro fue un apasionado hombre-espectáculo y un bailarín excepcional, reconocido por su perfección coreográfica. Los dolores eran, o al menos comenzaban a ser, una secuela de su dedicación.

En 1990, fue hospitalizado por dolores en el pecho. En 1993, canceló una actuación por estar deshidratado y luego abrevió su gira por su adicción a los analgésicos. En 1995, se desmayó en pleno escenario del Beacon Theater en Nueva York y quedó otra vez internado.

Y hace poco llegó el proyecto faraónico de Londres. En busca de volver a un espectáculo y de borrar o al menos desteñir un poco la mancha dejada en su reputación por años de escándalo, Jackson iba a ofrecer la friolera de 50 conciertos en la arena O2, debutando a mediados de julio.

Era una misión tan desafiante que Jackson entrenó en los meses recientes con Lou Ferrigno, famoso por encarnar a Hulk en la televisión. Incluso para un atleta en su mejor momento, 50 conciertos parecían excesivos, mucho más para Jackson, de 50 años.

Pero la muerte llegó antes que el estreno.