EEUU parece abandonar a Zelaya

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Por NESTOR IKEDA

WASHINGTON — La secretaria de Estado, Hillary Clinton, anunció el martes que el presidente de Costa Rica mediará en la crisis política de Honduras y por primera vez se abstuvo de mencionar que la posición de Estados Unidos entre los potenciales acuerdos era insistir en el retorno del depuesto presidente Manuel Zelaya al poder.

Zelaya dijo que aceptó la mediación del presidente Oscar Arias, y lo mismo hizo en Tegucigalpa el presidente designado Roberto Micheletti, quien informó horas más tarde que los contactos ya se han iniciado, «pero, en ese diálogo, se da por sentado que el retorno de Zelaya no es negociable».

Micheletti adelantó que estaría el jueves en San José.

Antes del anuncio de Clinton, Micheletti había dicho a la estación radial HRN que Arias «tiene una conducta intachable y es un hombre con mucha credibilidad a nivel mundial».

La posición de Estados Unidos es así un giro brusco a la situación en Honduras. El presidente Barack Obama ha estado recibiendo críticas de algunos sectores por el hecho de haber insistido en el retorno de Zelaya al poder como parte de la solución, que fue inicialmente planteada por la OEA en dos reuniones especiales de cancilleres la semana pasada.

«Esa es una mejor posición de la que teníamos hace 24 horas», dijo Ileana Ros-lehtinen, congresista republicana que figuraba entre los críticos de Obama, luego de recibir en su oficina del Capitolio al ex presidente hondureño Ricardo Maduro. «Creo que es la posición correcta que tiene que adoptar el Departamento de Estado».

Clinton dijo después de reunirse con Zelaya, «ahora que tenemos un proceso de mediación… no deseo prejuzgar lo que pueden acordar las partes. Hay muchos temas que tendrán que ser discutidos y acordados».

En San José, Arias adelantó que entre los temas de su mediación se incluiría una amnistía.

En Tegucigalpa, el portavoz de la Corte Suprema, Danilo Izaguirre, habló de que se trataba de la posibilidad de amnistiar a Zelaya una vez que haya un acuerdo político en torno a la crisis.

«La amnistía a Zelaya sería política con el fin de hallar una salida a la crisis del país», dijo.

Zelaya no acompañó a Clinton en su presentación ante los reporteros, debido tal vez a que Obama había declarado en Moscú horas antes que defendía al presidente depuesto no por simpatía personal sino por principio de defensa de la democracia. A la entrevista de una media hora tampoco se permitió el ingreso de reporteros, de modo que no quedó siquiera una fotografía de Clinton y Zelaya juntos.

Cuando a su salida de la entrevista, un reportero le hizo notar a Zelaya que Clinton ya no mencionaba su retorno a la presidencia como parte de la solución, declaró: «No creo que Estados Unidos tenga un doble discurso».

Clinton dijo en varias ocasiones que le había manifestado a Zelaya que «Estados Unidos apoya la restauración del orden constitucional democrático en Honduras», y que estaba todavía fluyendo la ayuda estadounidense, especialmente la humanitaria, al gobierno de Micheletti, a quien calificó sin embargo como «presidente interino de facto».

Indicó que habló con Zelaya ampliamente para que el mediador fuera Arias, quien era, según dijo, «la persona natural» para ese papel no sólo porque tenía experiencia en esas misiones sino porque ganó el Nobel de la Paz justamente con su mediación en el conflicto salvadoreño.

Clinton dijo que habló directamente con Micheletti, e indicó que éste aceptó que Arias asumiera ese papel en el conflicto.

El hecho también de que Clinton tratara directamente con Micheletti es un giro en la posición de Estados Unidos, que estaba siguiendo en el conflicto hondureño la posición de la OEA, que llegó incluso a suspender a Honduras como miembro del organismo. Su secretario general, José Miguel Insulza, se abstuvo de hablar con Micheletti alegando que no era un presidente legítimo.

Insulza se entrevistaba más tarde con Zelaya en la OEA, una organización que el presidente depuesto había dicho apenas en junio que debería desaparecer. Zelaya dijo que el miércoles viajará a San José para la reunión con Arias y Micheletti.

Ese trato directo de Clinton con Micheletti echó igualmente por tierra las versiones de que éste tenía una misión oficial en Washington haciendo gestiones diversas en su nombre. Hubo, sin embargo, hasta dos grupos hondureños que hablaron en la jornada «a nombre propio y de buena voluntad» sobre la necesidad de resolver el conflicto.

Maduro, a la pregunta de si era emisario de Micheletti, dijo: «No, no. Estoy hablando a nombre personal… de que Honduras requiere de una solución pacífica y legal».

Indicó que el miércoles, luego de una aparición vespertina en el Capitolio con algunos legisladores volverá a Honduras, donde vive.

Zelaya, un ganadero rico que se situó en la izquierda política y se alió al presidente venezolano Hugo Chávez, fue depuesto el 28 de junio. El argumento fue que se empeñaba en llevar adelante en las elecciones de ese día «una encuesta» con una urna extra en las mesas de votación que proponía consultar a los electores si deseaban la reforma constitucional.

La encuesta, que fue organizada por el Instituto Nacional de Estadísticas y no el ente electoral del país, fue declarada inconstitucional por la Corte Suprema, la fiscalía y el Congreso, dijo Micheletti.

Zelaya intentó retornar a Honduras el domingo en un avión venezolano que no pudo aterrizar debido al bloqueo con personal y equipo militar del aeropuerto de Tegucigalpa. Llegó más tarde a San Salvador donde lo esperaban los presidentes de Argentina, Ecuador y Paraguay.

El sábado, la OEA suspendió a Honduras de sus obligaciones en la organización al vencer el plazo de 72 horas que le dio a Micheletti para que ceda el cargo a Zelaya.

(AP)