Divulgan pruebas de vida de secuestrados por FARC

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Por LIBARDO CARDONA

BOGOTA — En dramáticos testimonios de pruebas de vida de nueve militares y policías en poder de las FARC, algunos de ellos formularon fuertes reclamos al gobierno del presidente Alvaro Uribe y otros recordaron lo duro de su secuestro.

Las pruebas de vida, nueve videos de unos tres a seis minutos cada uno, fueron entregados por la senadora Piedad Córdoba a los parientes en un centro comunal de reuniones en el norte capitalino.

«Podrán observar que hasta la fecha sigo sobreviviendo», dijo en uno de los vídeos el general de la policía Luis Mendieta, de 52 años. Es el oficial de más alta graduación en poder de las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, desde noviembre de 1998.

«Dios, pienso, nos sigue acompañando, nos sigue llevando de su mano a soportar estos momentos tan difíciles», agrega el oficial en medio de un selvático paraje y asegurando que la fecha del día de la grabación fue el 21 ó 22 de abril último.

Tras saludar a todos sus familiares, Mendieta dice a su esposa y dos hijos «los quiero, los adoro, los amo», añade Mendieta, ascendido en abril de coronel a general.

Sin esbozar una sonrisa y con ojos inquietos, el teniente coronel de la policía Willian Donato, secuestrado en agosto de 1998, aseguró que «a pesar del tiempo que ha pasado…sigo luchando porque ustedes son la razón de mi vida y porque ustedes, padres, siempre me enseñaron que un hombre de bien tiene dos vidas: una que sufre y otra que resiste».

En uno de los más duros mensajes, el suboficial del ejército Arvey Delgado, retenido desde agosto de 1998, se quejó porque el gobierno de Uribe parecía haberlos olvidado en la selva tras el rescate efectuado por el ejército el 2 de julio del 2008 de 15 rehenes, entre ellos la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt y tres contratistas estadounidenses.

«Señor presidente, cuando estaba Ingrid y los norteamericanos (secuestrados) se hablaba de una acuerdo humanitario…salió Ingrid, gracias a Dios, y a los norteamericanos…pero lo que yo no entiendo…(es) ¿qué pasa ahora…? ¿Acaso nosotros qué somos animales?. Acá quedamos servidores públicos», dijo Delgado reclamando al gobierno acciones para facilitar su liberación.

«La libertad es primordial para mí», agregó Delgado.

Con tranquilidad, el mayor de la policía Elkin Hernández, capturado en octubre de 1998, terminó su breve mensaje haciendo a Uribe un pedido «encomendadamente que haga acercamientos con las FARC» para lograr su liberación.

La senadora Córdoba, miembro del opositor Partido Liberal y quien ha trabajado por meses en la liberación de retenidos en manos de las FARC, obtuvo las pruebas por vías confidenciales, las entregó a los parientes y divulgó un listado a la prensa de los uniformados de quienes llegaron las imágenes.

La senadora dijo que no descartaba que en los próximos días llegaran pruebas de vida de otros uniformados en poder de las FARC, que en total retiene a 24 miembros de la fuerza pública, entre policías y militares.

Las pruebas son de tres militares y de seis policías y muestran a los uniformados, cada uno por separado, o bien sentados detrás de un improvisado escritorio con una cortina o tela amarilla, beige o azul claro detrás o en medio de un oscuro paraje selvático, algunos de ellos luciendo un poco pálidos y ojerosos, pero coherentes en sus palabras.

«Independientemente de las pruebas…yo le pido al país que se movilice a favor de la liberación de estas personas, que hagamos llegar las voces en todas las partes del país para que el gobierno nacional tome la decisión definitiva de aligerar la liberación», dijo la senadora.

Uribe reclama la liberación unilateral de todos los rehenes en manos de los rebeldes y ha autorizado a la senadora Córdoba, a la Iglesia Católica y al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) para que gestionen tales entregas, pero la senadora alega que el gobierno no facilita las liberaciones cuando continúa con sus operativos militares.

María del Carmen de Donato, madre del coronel Donato, de 41 años, entre los uniformados de quienes se recibieron las pruebas, afirmó que la alegría es enorme por saber que su hijo está vivo, pero que también se siente tristeza «al saber que no llega» libre al seno de su familia desde su captura en agosto de 1998.

«Con estas pruebas nos han dado una gran alegría, por una lado me siento muy contenta, por lo menos veo que mi hijo está vivo, pero al mismo tiempo como una tristeza al saber que no es él que llega…una noticia nada más de que él está vivo», aseguró la madre a la AP.

En tanto, Hilda Duarte, hermana del coronel de la policía Edgar Yesid Duarte, retenido desde octubre de 1998, aseguró entre sollozos que estaba feliz por saber que el oficial estaba todavía vivo, «pero muy triste porque está muy mal».

«Está como un viejito, pese a que sólo tiene 45 años, parece de 60. Está totalmente calvo», dijo la hermana.