Cuidado con las “Clínicas de garaje”

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Bogotá.- Haciendo eco a las voces que denuncian los engaños de las “clínicas de garaje”, el médico y cirujano plástico César Barrera resalta la importancia de consultar a la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica Estética y Reconstructiva (Sccp) para identificar los centros y médicos debidamente avalados.

César Barrera, doctor en medicina y cirujano plástico graduado, explica que este problema de los falsos profesionales en Colombia comienza por los tremendos vacíos en la regulación para la práctica de procedimientos quirúrgicos estéticos. Y se agrava porque la idoneidad del personal, la infraestructura y el seguimiento posoperatorio brillan por su ausencia.

“Para ser cirujano plástico tienes que culminar la carrera de medicina en alguno de los 6 o 7 programas acreditados en diferentes universidades colombianas. Luego de prestar el año de servicio social obligatorio, nos presentamos a un concurso en el que son ‘muchos los llamados y pocos los escogidos’, pues generalmente solo reciben dos o tres por cada programa, para formarnos como cirujano plástico durante 4 años mínimo”, asegura el doctor Barrera.

Si no fuera tan exigente el proceso formativo en Colombia, los casos de pacientes afectados negativamente se multiplicarían. La paradoja es que se trata de una especialidad médica altamente competida debido a que nuestras universidades gradúan de 14 a 21 cirujanos al año. Algunos hacen diplomados, o cursos en el exterior, y vuelven a validarlos como si fueran carreras, aunque en la realidad son cursos teóricos de 3 a 6 meses en los que no realizan prácticas.

“La intromisión de falsos cirujanos plásticos ha sido impresionante. Es apetecible por una rentabilidad mal entendida por médicos de otras especialidades, o por personas ajenas a la medicina. Realizan procedimientos sin los conocimientos y en sitios no autorizados, sin licencia; por el contrario, intervienen pacientes en apartamentos o en las llamadas clínicas de garaje, que no cumplen con los mínimos requisitos de bioseguridad. Sin infraestructura para evitar complicaciones, sin personal de asistencia calificado”, agrega César Barrera.

De acuerdo con los casos denunciados, tampoco hay seguimiento a los pacientes ni manejo de las complicaciones que esas cirugías piratas producen, que culminan generalmente en situaciones críticas y algunas veces hasta en la muerte de pacientes. Un procedimiento correctivo de la estética corporal no debe producir riesgo para la vida de nadie.

Sin embargo, la problemática persiste principalmente porque las personas desoyen las advertencias y terminan como víctimas de un engaño por elegir a quien le ofrezca más economía, o “combos quirúrgicos”.

¿Cómo evitar caer en manos de suplantadores?

El doctor César Barrera resalta que a pesar de que esta problemática se acerca a convertirse en un caso de salud pública, Colombia está a la vanguardia mundialmente en las técnicas, los métodos y procedimientos, y en los equipos a utilizar. “El nivel de calidad de nuestros cirujanos plásticos nos ubica entre los 5 primeros países que más genera exitosamente el llamado turismo médico. Manténgase alerta de contar con un plan quirúrgico idóneo. Es decir, el médico y el paciente determinan cuáles son los tipos de procedimientos a realizar, que incluye una historia clínica completa y exámenes de preanestesia. Es clave también que en la fase previa usted o sus familiares vean equipos de soporte vital.

Después de la cirugía, es vital permanecer vigilante de ver asimetrías, abultamientos, flacidez o sensaciones de adormecimiento. Al abordar el tema de la relación médico-paciente, anota que se ha propuesto dedicar el tiempo necesario para escuchar. “Es un acto médico resolver las dudas antes, y después de la cirugía. Me esfuerzo para que cada persona no sienta que fue operada y ya, sino que sigue bajo mi cuidado. He comprobado que así logro la evolución deseada en mis pacientes”.

Asegura que busca esculpir un cuerpo armonioso y muy natural, que el procedimiento realizado sea poco notorio. “Sin narices muy respingadas, o mamoplastias con tamaños exagerados, para que el resultado no se vea artificial”, concluye el doctor Barrera.

Según registro de la Secretaría de Salud del 2012, en Bogotá se han denunciado 251 casos, 30% de los cuales están directamente relacionados con fallas en procedimientos quirúrgicos. Y lamentablemente, en solo un año aumentaron a nivel nacional las muertes a consecuencia de estas fallas: de 13 en 2015 pasó a 30 en el 2016 (+130%), de acuerdo con el Instituto Colombiano de Medicina Legal.