Crisis económica reduce llegada de indocumentados a Europa

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Por PAUL HAVEN

MADRID — Las embarcaciones llegaban a las Islas Canarias casi a diario: naves desvencijadas repletas de africanos que soñaban con una vida mejor en Europa y estaban dispuestos a realizar una peligrosa travesía marina para llegar aquí.

Se cree que miles de personas murieron devoradas por las turbulentas aguas del mar. Pero los expertos estiman que la cantidad de muertes ha mermado en tiempos recientes, en buena medida porque la crisis económica mundial hace que Europa ya no resulte tan atractiva.

En España el año pasado se documentó el ingreso de 13.424 indocumentados llegados por mar, comparado con los 38.180 del 2006. Y esa cifra continuó mermando este año, según el Ministerio del Interior.

En abril y mayo, indicó el ministerio, no fue interceptado un solo bote con indocumentados frente a las costas de las Islas Canarias. Es la primera vez que eso sucede en años.

«Evidentemente está afectando la crisis. La llamada de la inmigración es la situación económica y cuando la economía flojea en los países de destino, flojea la inmigración», expresó Carmen Peñalva, directora en Madrid de la Organización Internacional de las Migraciones (OIM).

La escasez de trabajo en una economía en crisis hace que los africanos lo piensen dos veces antes de correr el riesgo de una travesía marina en embarcaciones destartaladas.

El desempleo llegó al 18% en España, donde las industrias de la construcción y de servicios han sido muy golpeadas. Esos sectores habían sido la principal fuente de empleo de indocumentados, que eran contratados sin tener que presentar papeles.

El propio gobierno socialista, que había sido bastante tolerante con la inmigración, ha endurecido sus leyes y permite ahora detener por más tiempo a los indocumentados. Además ofrece compensaciones económicas a los extranjeros con apeles que aceptan regresar a sus países.

Aquellos que usaban a España como trampolín para ir a otros países se encuentran con que la situación no es mucho mejor en Italia, Alemania, Francia o Gran Bretaña.

Italia, país que recibió 36.000 inmigrantes el año pasado, también ha reportado una sustancial disminución en la cantidad de extranjeros que llegan para quedarse. Esa merma obedece en buena medida a un acuerdo con Libia por el cual devuelve a los indocumentados interceptados en aguas internacionales, sin considerar sus solicitudes de asilo.

Grecia realizó unos 246.000 arrestos en el 2008, un 25% más que en el 2007. Fueron mayormente asiáticos, africanos y personas del Medio Oriente, que a menudo arriesgan su vida en embarcaciones precarias o en botes inflables para tratar de llegar a Europa desde Turquía. Pagan grandes sumas a traficantes para que los transporten por las islas del mar Egeo.

Si bien las autoridades griegas no han dado cifras este año, militantes de la causa de los derechos humanos dicen que se nota una pequeña disminución en la cantidad de arribos. Las autoridades griegas también endurecieron sus leyes para combatir a los indocumentados y ahora pueden detener a los sospechosos por hasta un año.

El gobierno conservador de Italia ha prometido combatir la inmigración ilegal, que según muchos italianos genera violencia.

El ministro de inmigración de Francia Eric Besson prometió que para fin de año habrán desaparecido los campamentos levantados por un millar de indocumentados en la ciudad de Calais, no muy lejos del ingreso al túnel que cruza el Canal de la Mancha.

España también ha tomado medidas firmes para desalentar la llegada de indocumentados por mar y para combatir a las bandas de traficantes que los transportan.

Hay más patrullas de la Guardia Costera frente a las costas africanas, se instaló un sistema satelital que permite monitorear mejor el tráfico de embarcaciones y se aprobaron leyes que facilitan el envío de los indocumentados de vuelta a sus países o a los países de donde zarparon.

El presidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero firmó acuerdos con países del norte de Africa, incluidos Marruecos y Mauritania, para ayudarlos a controlar sus costas y sus fronteras.

«Estamos lanzando un mensaje a las mafias: que no engañen a la gente», manifestó el ministro del interior Alfredo Pérez Rubalcaba. «No se puede entrar clandestinamente en España. En la inmensa mayoría de los casos acabarán de vuelta a sus países origen».

Antonio Hermosa, vocero de la Cruz Roja en Almería, declaró a la AP que las autoridades interceptan al 99% de las embarcaciones que se acercan a las costas españolas.

Indicó que las embarcaciones –generalmente botes destartalados con entre diez y 12 personas–, pueden ser divisados a 60 kilómetros (37 millas) de la costa.

Numerosos expertos, no obstante, dicen que mientras siga habiendo una gran disparidad económica entre Africa y Europa, mucha gente se sentirá impulsada a correr el riesgo.

«Las mafias siempre encuentran rutas para la llegada de inmigrantes», expresó Peñalva. «Pero pensamos que la mayor llamada es la situación económica; si falla una, falla la otra. Las personas tienden a emigrar a donde hay posibilidades».

«Siempre habrá rutas desgraciadamente; habrá nuevas rutas por el deseo de mejorar de las personas», acotó.

AP.

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