Colombia protesta en OEA «proyecto intervencionista» de Chávez

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WASHINGTON — El embajador colombiano Luis Alfonso Hoyos presentó el miércoles ante la Organización de los Estados Americano (OEA) una enérgica protesta por un «proyecto intervencionista» en los asuntos internos de Colombia del presidente de Venezuela Hugo Chávez.

El diplomático aseveró que la política del mandatario venezolano «viola los principios fundamentales de la Carta de las Naciones Unidas, la Carta de la OEA y la Carta Democrática Interamericana» en lo referente a la no intervención en los asuntos de otras naciones.

Hoyos precisó que el gobierno colombiano espera que Chávez «aproveche sus capacidades y sus talentos para construir colectivamente en el continente sin sembrar más odio».

Las relaciones entre Caracas y Bogotá se vieron alteradas a raíz de la ampliación de un acuerdo que permitirá a Estados Unidos usar en Colombia tres bases aéreas, dos del ejército y dos navales, a fin de combatir el narcotráfico y el terrorismo.

Chávez, quien esbozó su plan de llegar directamente a políticos y población colombiana el pasado 23 de agosto en su programa Aló Presidente, «atenta contra elementos esenciales de la Carta de la OEA», explicó Hoyos en una sesión del organismo multilateral.

Chávez declaró que tiene derecho «de dirigirme al pueblo de Colombia» y de hacer llegar su mensaje «bolivariano», como llama el venezolano su proyecto político.

El miércoles, Chávez manifestó que «la oligarquía (colombiana) le tiene miedo a las ideas y entonces ahora dicen, respondiendo a esta orientación que hemos dado, ‘que este es el plan expansionista de Chávez’. No, no es ningún expansionismo, es decir nuestra verdad».

«Tiene derecho el pueblo colombiano y nosotros también, que ellos sepan… que nosotros no somos ninguna amenaza para Colombia… que es totalmente falso que nosotros aquí apoyemos movimientos armados en Colombia… (y) que nosotros estemos enviando armas y dinero a la guerrilla colombiana».

Hoyos en su discurso dijo que «no era silenciando a la prensa y callando a los periodistas como se defiende la libertad de expresión», recordando la determinación del Chávez de cerrar un canal de televisión a quien no le fue renovada la concesión y emisoras de radio, a las que tampoco les renovó sus licencias de operación.

Molesto por el acuerdo sobre las bases militares, Chávez declaró a fines de julio que «congelaba» las relaciones políticas y económicas con Colombia y ordenó frenar las importaciones del país andino, considerado el segundo socio comercial de Venezuela, después de los Estados Unidos.

«Nuestros pueblos no quieren gritos, ni insultos, ni ataques. Lo que quieren nuestros pueblos es solución a sus problemas», añadió Hoyos.

El embajador de Venezuela ante la OEA, Roy Chaderton, replicó que «hay países que, por infortunio, parecen adictos a la guerra… hay países incapaces de resolver sus problemas y conflictos sociales y políticos y no hacen sino desarrollar una permanente política de guerra interna».

Chaderton dijo que con «montajes sobre hechos intervencionistas fantasiosos quieren distraer el tema de las bases militares de Estados Unidos en Colombia».

Agregó que las bases colombianas donde habrá personal estadounidense «serán un periscopio sobre América del Sur y también un ‘portaaviones»’.

El gobierno de Chávez asegura que el acuerdo entre Washington y Bogotá representa una amenaza a su seguridad nacional y que Estados Unidos siempre ha buscado apoderarse de las ingentes riquezas petroleras venezolanas.

En Uruguay, Christopher J. McMullen, enviado por el departamento estadounidense de Estado a explicar a varios países sudamericanos aspectos de la alianza convenida con el gobierno de Bogotá, declaró que «no es responsable que un líder como el presidente Hugo Chávez hable de vientos de guerra porque no sirve para la causa de paz en este hemisferio».

Según McMullen, el acuerdo «es muy claro en el sentido que habla de los principios de no intervención en los asuntos de otros países, que respete la integridad territorial y es basado en el principio de soberania de todos los países».