Colombia: asesinato de periodista es crimen de lesa humanidad

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Por LIBARDO CARDONA

BOGOTA (AP) — La Fiscalía determinó que el asesinato hace casi 24 años del destacado periodista Guillermo Cano Isaza fue un crimen de lesa humanidad, lo que impide que prescriba la acción judicial contra los responsables, se informó el martes.

El homicidio de Cano «tiene el carácter de delito de lesa humanidad», señaló Nelson Casas, fiscal de la Unidad Nacional de Derechos Humanos, en una dictamen conocido por la AP.

La decisión tiene fecha del 2 de julio, pero sólo este martes empezó a ser notificada a los sujetos procesales y a las personas interesadas en el proceso.

Casas explicó en su decisión que está demostrado que el asesinato, el 17 de diciembre de 1986, fue parte de un plan del ya desaparecido cartel de las drogas de Medellín y del llamado grupo de Los Extraditables contra políticos y periodistas.

No es primera vez que la Fiscalía, para evitar la prescripción de procesos clave de la historia reciente del país, eleva a la categoría de crímenes de lesa humanidad asesinatos cometidos hace más de 20 años.

También lo había hecho en los casos de tres importantes dirigentes políticos asesinados: Luis Carlos Galán (1989), Bernardo Jaramillo (1990), y Carlos Pizarro (1990).

En las leyes colombianas la responsabilidad penal en el delito de homicidio prescribe o se extingue transcurridos 20 años. Pero al declarar un crimen como de lesa humanidad, la acción penal puede seguir.

Al momento de ser asesinado por orden del ahora extinto capo Pablo Escobar Gaviria, Cano era el director y propietario del diario El Espectador. Ese día, alrededor de las siete de la noche, abandonó solo las instalaciones del rotativo y a las pocas cuadras, cuando se desplazaba en su vehículo, fue baleado por sicarios.

Por el asesinato sólo cumplió condena de prisión Luis Carlos Molina Yépez, descrito entonces como «prestamista» o «banquero» de distintos narcos, y quien habría pagado a los pistoleros. Fue sentenciado a 16 años de prisión, pero quedó libre después de seis años por diversos beneficios judiciales.

Desde las páginas de El Espectador, el más antiguo del país, fundado en 1887, Cano se había convertido en el más agudo crítico de Escobar y sus socios del cartel de Medellín. Cano defendió la extradición de narcotraficantes colombianos, que para entonces estaba prohibida constitucionalmente.

Escobar cayó abatido por la policía en diciembre de 1993 en Medellín.

La UNESCO entrega anualmente un premio mundial a la libertad de prensa que lleva el nombre de Cano.