Atacante de Berlusconi iría a pabellón psiquiátrico

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Por MARTA FALCONI

ROMA — El hombre que atacó a Silvio Berlusconi tenía en sus manos una lata de gas de pimienta en aerosol y un crucifijo cuando esperaba al primer ministro italiano, dijo una fuente oficial el martes, al tiempo que un juez resolvía si encerrar al sospechoso en un hospital psiquiátrico.

El hombre arrojó una estatuilla del Duomo, la famosa catedral de Milán, a Berlusconi el domingo cuando el mandatario de 73 años firmaba autógrafos. El golpe le fracturó la nariz, le quebró dos dientes y le laceró los labios.

La policía interrogaba al atacante, Massimo Tartaglia, de 42 años y con una historia clínica de trastornos psicológicos, en la cárcel el martes. Su defensora, Daniela Insalaco, dijo a la prensa frente a la prisión milanesa de San Vittore que aguardaba un fallo que lo enviaría a una unidad psiquiátrica.

No estaba claro cuándo se emitiría esa decisión.

Informes periodísticos italianos dijeron que Tartaglia envió una carta a Berlusconi el lunes por la noche en la que deploró su acto «superficial, cobarde y descontrolado».

El ministro del Interior, Roberto Maroni, reveló nuevos detalles del ataque al parlamento el martes.

Autoridades médicas dijeron que Berlusconi debe permanecer hospitalizado por lo menos hasta el miércoles y cancelar sus actividades públicas hasta después de la temporada navideña.

Un boletín del hospital San Raffaele de Milán dijo que Berlusconi aún estaba dolorido, pero su estado no era preocupante. Recomendó que el mandatario no realice actividades públicas durante al menos dos semanas.

«Realmente quiere superar este momento difícil. Me alegraría poder frenarlo un poco», dijo el portavoz Paolo Bonaiuti a la televisora SkyTg24.

El ataque obligó a cancelar una reunión con el primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan en Roma el miércoles. También era poco probable que Berlusconi participara en la cumbre climática de la ONU en Copenhague.

El médico de Berlusconi, Alberto Zangrillo, dijo que el mandatario está mejorando, pero se sentía «triste».

El ataque se produjo en medio de un clima político tenso. Desde hace meses, Berlusconi denuncia un supuesto «clima de odio» que según él reina a su alrededor, al tiempo que debe defenderse de un escándalo sexual y problemas judiciales.

La cara ensangrentada de Berlusconi dio lugar a expresiones de solidaridad, pero también hubo elogios a su atacante en la página de internet Facebook.

(AP)