Absolución en EEUU abre cuestionamientos sobre crímenes raciales

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FILADELFIA (AP) — La absolución para un grupo de adolescentes blancos de los cargos más graves tras la muerte de un inmigrante mexicano se ha convertido en un reclamo de justicia entre los hispanos que sienten una hostilidad cada vez mayor en Estados Unidos.

La muerte a golpes de Luis Ramírez también ha expuesto las dificultades de hacer que se cumplan las leyes contra crímenes raciales que buscan proteger a las minorías.

Los grupos defensores de los derechos civiles y algunas autoridades planean ofrecer el miércoles una conferencia de prensa para instar al Departamento de Justicia para proseguir con el caso de Ramírez tras la absolución de los acusados en una corte estatal. Además pedirán la aprobación de la iniciativa de ley federal sobre crímenes motivados por la aversión a las minorías, que también extendería la protección para las personas homosexuales y transgénero.

La iniciativa de ley ha sido aprobada en la Cámara de Representantes y el Presidente Barack Obama ha dicho que la firmará. Pero incluso con esta nueva ley, los fiscales tienen que ahondar en la psicología de las personas acusadas de cometer crímenes contra personas por su raza, color, religión, grupo étnico, género, orientación sexual o incluso discapacidades.

El 12 de julio seis estudiantes de preparatoria se dirigían a sus casas tras una fiesta en la calle en el pueblo minero de Shenandoah, Pensilvania, donde viven hispanos que trabajan en fábricas y granjas agrícolas. Se cruzaron con Ramírez, de 25 años, y su novia de 15 que estaban en un parque.

Comenzaron a discutir y los estudiantes le habrían dicho a Ramírez insultos racistas. Sin embargo, los abogados disputaron quién profirió los insultos y cuáles fueron. Los abogados defensores calificaron a Ramírez como el agresor principal.

Al poco tiempo, Ramírez y Brandon Piekarsky comenzaron a golpearse, Derrick Donchak se unió y sujetó a Ramírez, los abogados defensores dicen que fue para detener la pelea. Pero los fiscales indican que comenzó a darle puñetazos con una pieza de metal en la mano, objeto que los abogados defensores niegan que existiera.

La pelea se calmó pero continuaron los insultos, Ramírez atacó al grupo pero lo derribaron de un golpe en la cara. Los fiscales indican que murió por una patada que le dio Piekarsky en la cabeza, y los abogados defensores indican que fue otro adolescente el que dio el golpe fatal.

El jurado del caso estaba constituido sólo por ciudadanos blancos. Pierasky fue absuelto de los cargos por homicidio imprudencial e intimidación étnica. Donchak fue absuelto de cargos por intimidación y ataques étnicos agravados. Ambos fueron sentenciados simplemente por su ataque, lo que conllevaría una pena de uno a dos años en prisión.

Los veredictos del 1 de mayo fueron rechazados por los defensores de los hispanos que señalan que la muerte de Ramírez es parte de una ola de crímenes en aumento contra latinos.

No obstante, esto sería difícil de comprobar por completo. Las estadísticas de la FBI muestran un incremento de 595 víctimas hispanas de crímenes contra minorías en el 2003 a 830 en el 2007, el año más reciente del que se tiene información disponible. Pero esta información es más compleja de lo que muestran las estadísticas. Los reportes son inconsistentes de un estado a otro. Por ejemplo el Centro de Información de Justicia Penal de Alabama no reporta ningún crimen en el 2007.

En otras jurisdicciones se podría estar considerando crímenes que antes eran menores como crímenes contra minorías. Además, muchos hispanos no reportan los crímenes que se cometen contra ellos u otras minorías por temor a las leyes migratorias, según sus defensores.

Aparte están los casos de difícil definición, por ejemplo cuando un grupo de negros escribe un insulto racial en la casa de otro negro u cuando un hombre latino insulta a un negro por su raza durante una pelea.

“Probar la psicología de una persona más allá de una duda razonable y la motivación que alguien tiene para cometer un crimen puede ser muy difícil”, dijo Morgan Scott, ex fiscal federal de Virginia y profesor de derecho en el Colegio Roanoke.